Beyond A Steel Sky, Análisis. De Vuelta A Union City

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Después de su lanzamiento para PC en 2020, recibimos con los brazos abiertos la versión de consolas de Beyond a Steel Sky que llega a PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch.

Beneath a Steel Sky, el popular point-n-click de culto de los 90, vuelve casi tres décadas después de su lanzamiento. Gracias al trabajo de Revolution Software -el estudio que dio vida a Broken Sword-, la aventura gráfica de aires distópicos y filosofía ciberpunk regresa 27 años después con una nueva secuela: Beyond a Steel Sky. Con su llegada, actualiza sus mecánicas y jugabilidad para trasladarse al mundo del 3D con un control directo y unos valores de producción a la altura. (Y sí, lo podréis jugar perfectamente incluso si no sois conocedores del clásico).

A cargo de Charles Cecil y bajo la dirección artística de Dave Gibbons (dibujante estrella de los cómics de Watchmen), la secuela nos ubica 10 años después del título anterior. Nuestra aventura arranca en el páramo, un desierto que ha sufrido muchas guerras y escasez, y que en consecuencia, ha dividido a su civilización: o vives en un asentamiento repleto de chatarra o vives en la urbe de moda, Union City. Nuestro protagonista después de vivir felizmente retirado en una pacífica tribu en las afueras del desierto de Gap, cambiará su vida por completo con el secuestro de uno de los jóvenes del asentamiento, Milo. A partir de aquí, todas las pistas sobre su desaparición nos conducen hasta Union City, la ciudad que abandonamos una década atrás, y que al parecer, todavía aguarda muchos secretos.

Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City

Renovando el pasaporte en Union City

Nuestra llegada a Union City, la metrópolis futurista, nos revela que todo el lugar está estrictamente controlado por tecnología aduanera. Esto significa que básicamente sin identificación -y en calidad de forastero- no podremos entrar. Por ello, tomaremos “prestado” un pasaporte para poder acceder a la ciudad y buscar todas las pistas sobre la desaparición de Milo, adentrarnos en distintos accesos autorizados -ilegalmente- y conocer otros misterios que suceden en la gran Union. Una vez nos hagamos con “la nueva” identificación, nos obsequiarán con un U-chip, una tecnología puntera con la que podremos movernos libremente como ciudadanos de Union. Gracias a la instalación del U-Chip, podremos realizar cualquier acción pasando la mano por encima de la maquinaria de la ciudad; ya sea comprando en tiendas, usando máquinas dispensadoras, activando terminales u acceder a zonas concretas.

Pese a todas las posibilidades y al atractivo que tiene el páramo en sí mismo, gran parte del juego lo pasaremos en la ciudad tecnológica, Union City. Una ciudad que está llena de vida, de detalles, de tecnología punta, pero sobre todo, está dirigida por unas fuerzas mayores: el Consejo. Un cuerpo misterioso que dicta las reglas y ejerce un control extremo sobre sus ciudadanos, y que esconde un lado oscuro importante. A partir de aquí, entran en escena muchos temas que ponen en cuestión la dependencia sobre la tecnología, el abuso de poder y otros dilemas como son la esclavitud o la precariedad. Todos ellos, se dosifican y se contrarrestan alternándose de forma asidua con diálogos repletos de humor y situaciones cómicas para el recuerdo.

Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City

En cuanto el plano jugable, toda nuestra atención se centra en la exploración y la resolución de puzles. Precisamente aquí, nos será indispensable el uso de diálogos y la gestión del inventario para usar objetos o combinarlos. Nuestras acciones se reducen a tres: “Examinar”, “Hablar” y “Acceder al inventario”. En todo momento controlamos a Foster, ya sea caminando o explorando por los entornos. Con una vista en tercera persona, cada rincón que visitemos nos permitirá acceder a zonas cerradas, conseguir un nuevo objeto, desbloquear accesos, o hackear maquinaria. Con el fin de simplificarnos el trabajo de investigación, el juego añade un círculo de acción que aparece cuando nos acercamos a los objetos seleccionables, además de tener un libro de pistas si nos encallamos.

Sin duda, uno de sus apartados estrella son los puzles. Encontraremos todo tipo de retos que pondrán a prueba nuestro ingenio, con un nivel de desafío bastante asequible, incluyendo los retos que se basan en el sistema de hackeo. El hackeo es una mecánica que tendremos al principio con la herramienta de Hackeo Minos. Mediante un dispositivo que conseguimos al inicio, podremos tomar el control de la IA de la ciudad hackeándola. Podremos escanear entornos en busca de maquinaria para piratear y acceder a través de esta mediante diagramas de flujo (para alterar su comportamiento). Cada vez que lo hagamos, subirá la dificultad para obtener información, encontrar brechas de seguridad, o modificar acciones en nuestro propio beneficio. Un sistema interesante y que entretiene, pero que en ocasiones puede ser repetitivo y sentirse algo forzado. Un punto importante, es que la repercusión de la piratería puede afectar tanto a objetos, como también a otros personajes del juego. 

Saboteando la IA de Union City

Nuestra llegada a la urbe de moda nos revelará distintas opciones de soporte tecnológico. Sabiendo que Union City es una ciudad que basa sus decisiones en una siniestra inteligencia artificial, lucharemos contra la tecnología apoyándonos obviamente como no, con más tecnología. Además del hackeo y de los chips que nos permiten acceder a acciones rápidas, también tendremos más herramientas adicionales que nos serán útiles. Los terminales Greta serán indispensables, siendo una IA que nos facilitará todo tipo de información cuando lo necesitemos, además del portal MINOS, un portal con el que podremos acceder con nuestra identificación. En dicho espacio podremos leer noticias, mensajes recibidos o conocer los créditos -llamados QDOS- que tenemos en nuestra cuenta.

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A lo largo de la aventura podremos hablar con todos los personajes que pueblan la metrópolis, pudiendo preguntar cualquier cosa que nos ayude a avanzar o conseguir más pistas. Estas numerosas líneas de diálogo nos ayudarán a sumergirnos en la trama principal, además de descubrir nueva información de cuanto nos rodea. Con un sistema de diálogos al estilo bocadillos (cómic), en ocasiones necesitaremos pedir favores, realizar recados o encontrar objetos. Union City se convierte en un lugar para la esperanza, donde pese a la situación opresora en la ciudad, sus habitantes todavía tienen fe y entusiasmo. Con frecuencia, lo vemos reflejado en las conversaciones de sus personajes, que relativizan temas dramáticos y peliagudos con un chascarrillo gracioso al final.

Una de las pegas que encontramos en este apartado, es la gestión de los diálogos. Al igual que otros títulos como Fallout 4, las conversaciones en este caso se limitan a conceptos en una interfaz muy básica. Algo que es entendible en juegos dirigidos a la acción, pero que cuesta de ver en una aventura de este tipo. Esto nos supondrá repetir diálogos de forma constante al confundir las opciones que nos muestran -a modo de palabra clave-, con otros temas más genéricos. Por ejemplo, habitualmente preguntaremos algo y nos responderán otra cosa, ya que las palabras clave a menudo no se corresponden con lo que queremos saber. Esto se traduce en que tendremos que repetir conversaciones una y otra vez.

Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City

En cuanto al apartado artístico, Dave Gibbons (dibujante de los cómics de Watchmen) vuelve a poner su inconfundible firma en las viñetas. Algo visto ya con anterioridad en la primera entrega, y que repite con éxito en esta secuela. Beyond Steel Sky hace gala de un arte singular, siendo un híbrido entre una estética cartoon (con un acertado sombreado cell-shading) y un cómic. Una apariencia que recuerda a un estilo Borderlands, haciéndonos creer que en muchas ocasiones estamos leyendo un cómic. Se repite también la premisa de que las cinemáticas o eventos importantes del título se muestran de nuevo en formato viñetas, algo que mantiene presente el título durante toda nuestra aventura. Su llegada a PS5 implementa los controles del mando a la perfección y mediante vibración háptica, además de disponer dos modos de configuración: alta y baja. Esta vez, llega con una versión más pulida -respecto a la versión de PC que presentaba importantes problemas técnicos- aunque con algunos bugs puntuales.

A nivel narrativo, Beyond a Steel Sky es un episodio cerrado, es decir, no hay elecciones que cambien el curso de los acontecimientos principales. Algo que hubiese sido interesante, pero que en esta ocasión nos sumerge en una única versión de la historia. A partir de aquí, su fuerza argumental es uno de los pilares que construyen esta aventura, consiguiendo un buen equilibrio entre todo lo que viene después. Una propuesta adulta que saca a relucir muchas problemáticas sociales de forma crítica, dejando rienda suelta al jugador para tenga sus propias conclusiones al final. Una secuela renovada pero que se mantiene fiel a sus orígenes, ya que sigue teniendo su característico sentido del humor e ironía como arma principal. Sus puzles ingeniosos, su puesta en escena y su banda sonora, ponen la guinda a esta entrega que lejos de ser memorable, está por encima de lo esperado. Una entrega que se renueva en muchos aspectos, pero que sale aventajada en la mayoría: sus personajes, su puesta en escena, el sentido del humor -o lo amas o lo odias- y su poderosa historia. Llega con textos completamente al castellano (y voces al inglés) de forma más que decente.

Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City

Dave Gibbons: con la estrella de los cómics al mando

Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City
Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City


Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City
Regresa con una importante simplificación de la rueda de acciones


Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City
Muchos de los puzles se basan en el sistema de hackeo a través de flujogramas


Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City
Los objetos con interacción se muestran con un círculo


Beyond a Steel Sky, análisis. De vuelta a Union City
Una apuesta visual con homenaje propio a los cómics



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